REFLEXIONES SOSTENIBLES… Empecemos por los términos.

Cuando me llamaron hace años para participar como ponente en un seminario de restauración para hablar de “sostenibilidad” en la restauración, no vi la trampa que se me tendía. En mi inocente naturaleza no cabía la posibilidad de una instrumentalización, del intento de subirse al carro del “sostenible” que empezaba de arrancar con fuerza. Lo entendí años más tardes cuando, tras el derrumbe de las renovables y la sobreexplotación del término “sostenible”, presentaba mi trabajo de investigación a los mismos que compartían mesa en la ponencia, que me dijeron que eso de restauración y sostenibilidad era una “chorrada”.
En un principio me sentó como un tiro. Pero sí tenían razón.

Ver en lo que se ha convertido el debate actual sobre “sostenibilidad”, “bio-construcción”, “eco-loquesea” no tan solo les da razón sino que me infunde pena y tristeza, recordando aquellos principios que me enseñaron maestros tan valiosos como Ugo Sasso y Angelo Mingozzi.

En aquella ponencia intentaba, antes de todo, hacer claridad en los términos. Sustentable, sostenible, verde, eco, bio eran un baturrillo (y lo siguen siendo junto a otros más actuales) de conceptos parecidos u opuestos según quien los utilizaba. Hacía claridad (o eso creía) porqué estaba convencido que si se habla de cualquier tema lo fundamental es estar de acuerdo en las palabras y sus significados.
Sin embargo, a casi diez años de aquella ponencia, el lío sigue, en los términos, en los conceptos y en los resultados. Sino que se lo pregunten a Google.

edificios de Solar City Pobre Google, cómo puede un robot distinguir si es “sostenible” la ciudad de Mazdar o la Solar City de Linz; cómo puede saber si es bioclimática una vivienda tradicional o si lo es un conteiner pintado de verde con dos paneles solares encima; cómo puede organizar en sus resultados de búsqueda un campo fotovoltaico de 70MW y un huerto urbano.

Basta con mirar (y utilizo “mirar” no acaso) cualquier blog de arquitectura que se ocupe del tema, cualquier sito de arquitecto que aún sigue en pié, para darse cuenta de que los contenidos son copia uno del otro, de que todos somos sostenibles, de que muchos son escépticos y de que unos pocos han fundado sus sectas “verdes”.

No entiendo que pasa aquí en España con la ecosostenibilidad (una palabra más). ¿Por qué tanta confusión? ¿Por qué tantos miedos a exponerse? ¿Por qué hay que volver a inventar la rueda cuando nuestro vecinos la emplean con satisfacción desde hace milenios? De verdad, no lo entiendo.
España, como en muchos otros casos, ha llegado con retraso a la ecosostenibilidad y en lugar de ser “sostenible” y aprovechar positivamente los recursos-ideas-conceptos que otros países habían mascullado y digerido ha empezado otra vez a inventar lo inventado.
Y aquí estamos, que si después de años de investigación aún “no nos atrevimos a definir arquitectura sostenible”, que si hay dos corrientes la “hi-tech” y la “decrecimentista”, que si es mejor una eco-aldea o un eco-barrio.
casas insalubresY mientras tanto los especuladores planean la nueva burbuja sostenible, las masas viven en casas insalubres, los arquistars continúan a proyectar inútiles eco-fallas y en la calle abundan cursos de poca monta que prometen un más allá sostenible y un mundo mejor. Y no quiero entrar a debatir en la escala global ya que, parafraseando Fariña, el único ámbito de acción sostenible posible para la gente “común” es el ámbito local.
Ahora se han añadido al alegre grupo, los eco-cómicos o eco-escépticos, los que hasta hace unos días eran verdes, eran eco y eran bio y ahora se ríen e ironizan sobre el “fraude sostenibilidad” que ellos mismos han alimentado.

Y entonces para recreer en mis principios vuelvo atrás en los recuerdos y llamo a la mente el buen Ugo Sasso cuando decía que soñaba con un día en el cual se dejaría de hablar de “Arquitectura Ecosostenible” porqué la ecosostenibilidad sería una práctica normal en la arquitectura así como lo son la ciencia de las construcciones y la termodinámica. Cuando decía que por poco que fuera una pintura transpirante de cal era un paso en el justo camino de la ecosostenibilidad.
Pero qué es la arquitectura ecosostenible? Algo muy viejo, algo muy lógico, algo muy funcional que nos hemos olvidado dejándolo atrás para especular sobre las construcciones y sus modas, para autocelebrarnos como dioses-arquitectos, para creer-sin-preguntar en la fe que nos han enseñado en las universidades.
La arquitectura ecosostenible es aquella que mediante una actitud y un método, que la pueda gestionar, consigue alcanzar los dos objetivos generales y complementarios de salvaguarda del medio ambiente y uso racional de los recursos naturales. Para empezar es una buena simplificación.

¡Ojo! No se confunda ecosostenibilidad con sostenibilidad cuyos conceptos explicaré más adelante.

Deja un comentario

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos necesarios están marcados *

*

*