EDIFICIOS DE ALTA EFICIENCIA ENERGÉTICA

A menudo en revistas y blog especializados aparecen artículos sobre edificios de alta eficiencia energética o bajo consumo como si no hubiera que añadir nada más y estuviera todo dicho.
Por lo cual muchas veces se difunde la convicción de que la expresión “eficiencia energética” equivale a tener encima de nuestras cabezas una extensión de paneles fotovoltaicos y solares térmicos. Quizás ha llegado el momento de precisar que la mejor energía es la que se consigue ahorrar, incluso si se trata de energías renovables.
Para reflexionar adecuadamente bastaría hacer pocos números: cada día consumimos en el mundo alrededor de 12,5 millones de toneladas de carbón, 7,5 billones de metros cúbicos de gas natural, 85 millones de barriles de petróleo. Para producir estas cantidades de petróleo, que corresponde al consumo mundial en tan solo un día, la naturaleza emplea 500.000 días.
Cada día descargamos a la atmósfera 100 millones de toneladas de CO2, resultado de 10 billones de toneladas de residuos, quemamos 24.000 toneladas de bosques y llevamos a la extinción a 150 especies entre plantas y animales.
Os imagináis 38 Camp Nou o Bernabeu todos juntos? Pues esa es la superficie de bosque perdido cada minuto en el planeta.
Todos estos números sirven para reflexionar y concienciar de que las energías de origen fósil no son ilimitadas y esto llevará a consecuencias en el futuro.
En España el consumo de energía en el sector residencial representa el 39% del consumo total (agricultura, terciario, industria y residencial juntos).
Es evidente que el sector de la edificación necesita optimizar su gasto energético mejorando la eficiencia: la vivienda moderna debe apuntar a una necesidad energética muy baja y ser capaz de no contar demasiado sobre el aporte externo de energías sea cuales sean sus fuentes.
Este objetivo solo se puede alcanzar interviniendo sobre la envolvente del edificio y sobre las instalaciones.
Lo lamentable es que en España, menos de un edificio sobre diez cumple con los requisitos de eficiencia energética: los errores más comunes se localizan desde el primer momento, en el proyecto, cuando los proyectistas o los auto-promotores se centran exclusivamente en criterios estéticos dejando la eficiencia a un añadido postizo en un segundo momento.
La mejor respuesta a esta situación no reside en el cumplimiento de las normas, cuyo engaño en España es todo un arte, sino que en el sentido común. Realizar edificios de alta eficiencia energética significa seguir un cierto camino de calidad que no admite compromisos o ambigüedades.
Hay que estudiar el comportamiento del edificio, su aislamiento, sus ganancias pasivas, las prestaciones de sus cerramientos e instalaciones, sus puentes térmicos y una correcta construcción de todo los elementos que componen la envolvente.aislamiento envolviente
También es fundamental la elección de los materiales: no existe el mejor aislante en absoluto, pero sí existe la mejor elección del aislamiento en función del uso que de él se hace y de los objetivos que se quieren alcanzar. Para esto se hacen necesarios controles en fase de proyecto y construcción del edificio con una averiguación final de estanqueidad al aire (Blower Door Test, del cual hablaremos más adelante) y una consecuente certificación energética por un organismo independiente.

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